jueves, 26 de noviembre de 2009

Un extraño en la tierra


Todo surgió de una inquietud, así como surgen muchas cosas. Así encontré Un extraño en la tierra, obra escrita por Juan Ascencio, “biografía no autorizada de Juan Rulfo”, de editorial Debate (2005). Ascencio iniciaría sus investigaciones y la preparación de ésta magnífica obra, días después de la muerte de Rulfo (enero-07-1986). La obra consta de 408 páginas, incluyendo las notas. Y créame, a mí me ha dejado un muy buen sabor de boca.

Ahí relata la vida de Juan Rulfo hasta en sus más íntimos detalles. Empezaré por decirle el nombre del escritor según el Libro de Nacimientos en Sayula: Juan Nepomuceno Pérez Vizcaíno, nacido el 16 de mayo de 1917 (a las cinco de la mañana), “en la casa número 32” de la calle “Francisco I. Madero”, hoy Manuel Ávila Camacho. Podemos apreciar cómo Rulfo se cambiaba de nombre cuando llenaba un registro de algo, pero es interesante ver que cuando ingresó a trabajar en 1936 a la Secretaría de Gobernación (gracias a su tío el coronel David Pérez Rulfo, muy amigo de M. Ávila Camacho), y cuando entró al Instituto Nacional Indigenista, en ambos casos expresó haber nacido en Sayula.

Rulfo bien podía no sentirse “sayulense”, porque como dice Rainer M. Rilke (citado por Ascencio): “la verdadera patria de una persona es solamente su infancia”, y parte de ella la vivió Rulfo en San Gabriel, Jalisco. La mala fortuna tocaría las puertas de la familia, pues la Revolución Mexicana les quitaría todo. Su progenitor sería asesinado por defender sus tierras, entonces era un rico hacendado allá en San Pedro Toxín, cerca de Tolimán. Rulfo quedaría huérfano a los seis, su padre moriría a los 33, su madre a los 30. Juan no volvería a ver a su madre, él estudiaba en el seminario en Guadalajara. “Fue la primera vez que me pasaron muchas cosas”, diría Rulfo.

Rulfo seguirá siendo “una gloria nacional”, pero para comprender su obra hay que entender su vida. Pasó por el Heroico Colegio Militar; tendrían un tío cacique, Rodolfo Paz Vizcaíno, de quien quisiera escribir una novela; leería muchísimo desde chico; vería los cristeros colgados de los postes; tendría una formación espiritual en el seminario; sería agente de migración en Guadalajara; “aviador” en el gobierno; alcohólico en rehabilitación; vendedor de llantas Goodrich-Euskadi; becario del Centro Mexicano de Escritores, lo que facilitó El llano en llamas y Pedro Páramo; enemigo de Octavio Paz, de quien señalara tenía “un dedo presidencial infalible para las becas” (p. 246), respecto al “cacicazgo cultural” que ejercía…
Rulfo se haría acreedor al Premio Nacional de Literatura (1970), al Homenaje Nacional en el Palacio de Bellas Artes (1980), al premio Príncipe de Asturias (1983). Pese a que no volvió a escribir ni publicar otra novela, salvo aquella llamada La cordillera (que no se materializó), la obra de Rulfo se inmortalizó y la novela Pedro Páramo fue llevada al cine. Si bien Rulfo problematizó su lugar de nacimiento, fuese por “El ánima de Sayula” (homosexuales), o lo que fuese, sin su narrativa no se entendería hoy el siglo XX.

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jueves, 19 de noviembre de 2009

Cultura Política

Estaba leyendo el capítulo II de Víctor Manuel Durand Ponte, “Valores, actitudes e ideología”, de su libro Ciudadanía y Cultura Política (2004). Se basa en tres encuestas realizadas en 1994, 2000 y 2001, y aunque por el tiempo transcurrido se puede dar lugar a cierto sesgo en los resultados, los elementos de análisis son verdaderamente interesantes.

En una estructura social horizontal, se crean vínculos cuyo componente principal es la confianza, construyendo lazos de solidaridad y ayuda mutua, derivando en un capital social sustancial para gestionar y consolidar cambios en sociedad. La herencia del régimen post-revolucionario, dejó una desconfianza monumental, valores y actitudes propios del régimen, sin socavar que los militares en el poder desempeñaron un papel incuestionable en la consolidación del sistema político, dada la inestabilidad del país.

Durand expone que los mexicanos debemos ser tolerantes hasta con los intolerantes, y que sólo se dejaría de serlo en tanto el régimen democrático se encuentre en peligro. La Secretaría de Gobernación preguntó en 2001: “¿Estaría de acuerdo con que saliera en televisión una persona que usted sabe va a decir cosas que están en contra de su forma de pensar?”, 54% dijo que no, 32.9% dijo que sí. Los datos destellan la intolerancia en los mexicanos.

Otra interrogación fue: “¿Lo mejor que una mujer puede hacer es ocuparse de su casa?”, en 1993 62.2% estuvo “muy de acuerdo”, en 2000 fue el 17.7%. Notoriamente la tendencia disminuyó. En el caso de los homosexuales, se planteó si “son personas que deben ser aceptadas como cualquier otra”, en 1993, 32% estuvo muy de acuerdo; en 2000, 39.7%.

A la consulta “¿El país funcionaría mucho mejor si fuera gobernado por líderes duros (severos o estrictos)?”, en 1993 el 18.5% dijo estar muy de acuerdo, en 2000 bajó a 11.9%, y en 2001 se incrementó a 39.6%; mientras que el 46.3% está “poco en desacuerdo”. Para el caso de los hombres, en 2001, 55.4% está de acuerdo con líderes duros, mientras que las mujeres representan 52.5%. Este último dato se puede vincular con un rechazo al machismo.

En 2001 se preguntó: “¿Se puede confiar en la mayoría de las personas?”, 74% contestó que no. Para: “¿La mayoría de la gente frecuentemente ayuda a los demás?”, 74% contestó negativamente. Para la premisa: “si uno no tiene cuidado de sí mismo ¿la gente se aprovechará?”, 68% estuvo de acuerdo. Estos testimonios reflejan la confianza interpersonal, y cómo en ese momento se daba lugar a un capital social pobre, que podría no ser muy diferente al actual.

A la luz de la información, podemos darnos cuenta cómo en nuestra sociedad actual la confianza no es quizá predominante, pero sí como dice Durand depende, no del régimen (democrático o autoritario), sino de la “reciprocidad” con que actúa el gobierno en función de sus ciudadanos. Indudablemente, debemos prestar atención a los visos de autoritarismo, a actitudes y valores que nos caracterizan, tratando de erradicarles. Porque el desencanto en sociedad presenta regresiones al pasado, que junto a la desconfianza generan amplia apertura al indeseable populismo y seguramente al autoritarismo.

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Durand Ponte, Víctor M. (2004). Ciudadanía y cultura política. México 1993-2001 (Capítulo II). México. Editorial Siglo XXI.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Unen lazos Tec de Monterrey y UNAM


La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), suscribieron un convenio el pasado cinco de noviembre en Sala Mayor de Rectoría del campus Monterrey. Y es que, oficialmente es la primera vez que un rector de la UNAM firma un convenio de colaboración con una institución privada.

Siendo que el Tec de Monterrey es una de las instituciones privadas de mayor prestigio en el país, y a su vez la UNAM la máxima casa de estudios de México como institución pública, es por ello que el acontecimiento es histórico, porque como dijera el doctor José Narro Robles “la universidad pública y privada no son excluyentes”.

Eran las 13:30 horas cuando esperábamos la entrada del rector Narro Robles por las puertas de Sala Mayor. La trascendencia del evento ocasionó una gran ovación cuando vimos entrar juntos a los rectores de “dos de las grandes instituciones de mayor prestigio en México”: el Dr. Rafael Rangel Sostmann, rector del sistema Tecnológico de Monterrey; y el doctor José Narro Robles de la UNAM. El tema de su conferencia magistral, fue “Los retos de las instituciones de educación superior en México”.

Uno de los datos que proporcionó Narro, fue el de la cobertura, señalando que México cuenta con cobertura de 27%, es decir, de los jóvenes en edad de estudiar universidad, sólo ese porcentaje lo hace. En contraste, Colombia ofrece un 32%, Perú 35%, Chile 52%, Canadá 62%, Uruguay 64%, Argentina 67%, o EUA con 82%. Lo curioso es que la media en América Latina es de 34%, y México esta por debajo.

Algunos de los retos de la educación superior, es el financiamiento y otro la calidad, y sobre éste último, se coincidió en la urgente necesidad de someter a las instituciones públicas y privadas, a rigurosos procesos de evaluación. Por ejemplo, el sistema Tec de Monterrey, cuenta con acreditaciones internacionales como de la SACS (Southern Association of Colleges & Schools) de EUA. Narro Robles indicó que México cuenta con un Índice de Desarrollo Humano (IDH) por encima de los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), pero la diferencia estriba en que tales países invierten más que México en ciencia y tecnología.

Al final se signó el Convenio General de Colaboración, que tiene como base la cooperación para el desarrollo científico-tecnológico enfocado a la generación de patentes y prototipos, generando modelos de negocio, entre otras cosas (Boletín UNAM-DGCS-658). Así, se establece un hito histórico que une al ámbito público y privado del país en materia educativa superior, y lo que es más, la UNAM y el sistema Tecnológico de Monterrey.

PD. La Universidad de Guadalajara trae en la mira desde hace año y medio crear una casa de estudios en Los Ángeles, California, donde en tal estado hay 1.6 millones de jaliscienses. ¿Es necesario cuando en Jalisco miles de estudiantes se quedan sin lugar en la UdeG?, o ¿será uno de los negocios más de los Padilla López?


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jueves, 5 de noviembre de 2009

Una Oportunidad Excepcional


El Partido de la Revolución Democrática (PRD), como ya lo expresé anteriormente, tiene la oportunidad de pasar de ser la antítesis del sistema a la nueva tesis de la nación para 2012. Aunque nada asegura que el PRD gobernaría extraordinariamente, pues resulta innegable la espantosa corrupción, que (por mencionar un caso) azotaba y azota la Secretaría de Seguridad Pública del D.F., donde gobierna Ebrard y gobernó Obrador. Por ejemplo, los policías tienen una cuota de detenciones por noche, y gran parte de ese dinero va a parar, ¿a dónde cree?: al PRD.

El 30 de octubre estuve en el Teatro de la Ciudad en Monterrey, presenciando la toma de protesta del nuevo Ayuntamiento. Se despidió a una de las administraciones más corruptas en la historia regiomontana, era panista. Curiosamente el nuevo alcalde es del PAN. Por ahí estuvo Vicente Fox, César Nava y Alonso Lujambio. Más que un discurso encaminado a alentar la nueva administración, Lujambio brindó una retórica en defensa del alza impositiva. En parte, evidentemente lo que requiere el fisco es incrementar su recaudación, muy diferente a incrementar impuestos existentes. Simplemente porque México es uno de los cinco países en Latinoamérica que menos recauda impuestos (10% del PIB aprox.), cuando Brasil obtiene un 39%, o Bolivia un 32%.

Ya le tocó a Chile un gobierno de izquierda con Salvador Allende (1970), a Argentina con Juan Perón (1946), más recientemente a Brasil con Lula, o Ecuador con Rafael Correa, pero ¿es momento de que la “izquierda” mexicana nos gobierne? Mucho de lo que vemos no es lo que aparenta, por ejemplo la Concertación de Partidos por la Democracia en Chile, a casi veinte años de “izquierda”, gobernando desde la salida de Pinochet, no ha hecho más que seguir las pautas neoliberales de la dictadura, agravando la desigualdad social.

El Dr. Francisco Zapata del Colegio de México (ColMex), escribió en el Boletín Editorial (133) del ColMex, que en 2000 “20% de los hogares chilenos se adjudicaron 62.5% del ingreso nacional”, unos 90 mil millones de dólares, mientras que 80% de los hogares comparten el resto: 55 mil millones de dólares, ubicando a Chile después de Brasil, en “el segundo país más desigual del continente”. Por lo de Brasil, el Dr. Zapata nos mencionó hace algunas semanas en el Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey, que Lula no es más que un “excelente administrador” del modelo capitalista.


Efectivamente, México es distinto por muchas razones. Para empezar nunca hemos tenido un gobierno federal formalmente de izquierda; no obstante se tuvo a Lázaro Cárdenas, de quien se dice, ayudó a Fidel Castro en su empresa de la Revolución cubana. Para terminar, sería bueno preguntarnos, si para 2012 la plataforma industrial-empresarial mexicana permitiría que la “izquierda” gobernase México; o más allá, ¿a EUA convendría y aceptaría un gobierno con visiones distintas del capital? Por lo pronto, una de las posturas que debemos aceptar, es que urgen cambios trascendentales que el partido más liberal de México, o sea el PAN no ha querido afrontar. Rumbo al 2012 mucho dependerá del PRD, pero mucho más del elector.